RESTAURANTE KINT BISTRÓ

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RESTAURANTE KINT BISTRÓ

KINTSUGI: EL ARTE DE RECONSTRUIR CON ORO

En el Planeta de los Sines quiero presentaros los restaurantes donde los intolerantes alimentarios podemos encontrar recetas aptas para nosotros.

Hoy lo arranco, emocionada, con el Restaurante Kint Bistró. Una comida honesta y exquisita que tiene concepto. Que tiene filosofía.

MERCADO DE VALLEHERMOSO

Madrid es una tierra de mercados. Mercados clásicos, o mercados remozados con nuevas propuestas que se entremezclan con los puestos de toda la vida. Así es el mercado de Vallehermoso que está sito en la zona de Argüelles, en Madrid.

En este mercado encontramos el RESTAURANTE KINT BISTRÓ

Galardonado con el Certificado de excelencia Tripadvisor 2019, y eso nos da buena medida del nivel de su comida, así como de su genial servicio.

Si vais a comer, escribidles o llamad antes para contarles cuáles son vuestras intolerancias almimentarias y ellos os prepararán los platos adaptados.

Si vais acompañados por gente sin intolerancias, no temáis, van a gozar su comida.

Si eres vegano, aquí también encontrarás tu templo.

Sus datos:

KINT BISTRÓ

Planta alta, Puesto: 27-28 del Mercado de Vallehermoso.

Dirección: calle Vallehermoso 36. C.P.: 28015, Madrid.

Tel.: +34 917 55 64 22.

Correo electrónico: hola@kintfood.com

Web: https://kintfood.com/

LA HISTORIA DE GIGI

Gigi, el responsable del Kint, es uno de los nuestros. O más bien fue, porque ahora él está curado. Esta afirmación tan potente y esperanzadora fue lo que inició el final de la historia que me relató de su experiencia en este mundillo. O mejor dicho, es el punto de partida de un concepto que no ha terminado de darnos alegrías.

PROBLEMAS DIGESTIVOS

Envuelto desde muy joven en horribles experiencias con su aparato digestivo, que derivaron en operaciones quirúrgicas y en sucesivos errores médicos. Una retahíla de pruebas y de intervenciones que lo llevaron a sentirse en lo peor.

INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS

En este periplo se encontró de lleno con las intolerancias alimentarias. Y lo hizo, además, en sus picos máximos. Le detectaron intolerancia a la fructosa e intolerancia a la lactosa y sospecha de celiaquía, o por lo menos algún tipo de sensibilidad al gluten.

TRATAMIENTOS MIL

Todo esa espiral de dolencias le llevó a una enorme desesperación, que cada uno de los intolerantes alimentarios hemos sentido en algún momento.

Eso le condujo a probar todo tipo de tratamientos y médicos que se iba encontrando y que otras personas le aseguraban que funcionaban. Algunos verdaderamente estrambóticos. El proposito era simplemente respirar un pequeño hilo de mejora, y la desesperación gobernaba.

¡ESTÁS CURADO!

Y un último recurso apareció en su vida. Como una prueba más acudió a él lleno de exceptismo acumulado y, tras varios meses de tratamiento, sus informes gritaron: ¡Estás curado!

KINTSUGI

En medio de esa búsqueda entró en su consciencia el Kintsugi. Es un arte japones consistente en la técnica de reconstrir las cosas que se han roto, por ejemplo la cerámica, restaurándolas con oro en sus uniones.

Una nueva pieza aparece, ya no solo arreglada, sino revalorizada importántemente, tanto en belleza como en puro valor.

EL NUEVO VALOR DE LO VIEJO

Aplicando el kintugi quiso revertir todos esos padecimientos que había sufrido tanto, y restañarse en algo mejor. No solo él, sino todo su entorno, y llevarlo más allá: ayudar a la gente que como él sufren de intolerancias y alergias a los alimentos. Una maravillosa alegoría vital y espiritual transpuesta de ese antigüo arte japones.

Era su misión encontrada. Su propósito de vida llevado más allá, y el nuevo Kint ampliará sus miras para encontar una red de ayudas que se unirán con el oro de la colaboración mutua.

Porque KINT es #paratodos.

LA COMIDA DEL KINT

Mi estómago bailó de alegría con los platos del Kint. Fue una sensación espectacular el poder disfrutar de una comida completa para poder celebar mi cumpleaños. La emoción que sentí al poder salir a comer con un menú hecho a la medida de mis intolerancias, sin tener que rebuscar en una carta entre lo poco que puedo sacar para comer, me llevó a mucho tiempo atrás y a estar cerca de volver a sentirme “normal“.

COCINA DE MERCADO

Con los ingredientes fresquísimos, en mayúsculas os describo la coletilla “DE MERCADO” pues su cocina es tan de mercado, que solo tienen que andar unos metros para comprar el mejor producto a sus vecinos de puesto. Y sí. Eso se nota y mucho en la calidad de los platos del Kint.

GLUTEN FREE

Tienen en el Kint el CERTIFICADO FACE, y os preguntaréis ¿Qué es eso? Es un procedimiento de verificación de la elaboración de los platos sin gluten en los restaurantes, que permite unificar los protocolos de actuación para ofrecer al consumidor celiaco tranquilidad y seguridad.

Dan incluso formación a los cocineros y encargados de sala sobre cómo deben manipular los platos para evitar la contaminación cruzada y revisa las fichas de los ingredientes elegidos por el restaurante para que estén totalmente libres de gluten.

MENÚ DEL KINT

HUEVOS ROTOS CON JAMÓN

Empezamos el menú con los huevos rotos con jamón.

Llevaba huevo ecológico campero “Eggo” con jamón del Mercado de Vallehermoso.

El plato más sencillo del mundo pero uno de los más favoritos universalmente, y que yo me encuentro constantemente maltratado. Aquí lo comí en su toda excelsitud, plenamemente reunido con un cariño extremo en la cocina por Roberto, el chef, y que resultaba en esa mágia alquímica emplatada de los ingredientes sencillos, pero de los simplemente buenos. Puro umami autóctono.

Para mí es todo un desborde de placer ver caer la yema de un buen huevo sobre el resto de ingredientes y mojar con la mirada el apetito deseoso que te entra.

LÁGRIMAS DE POLLO

Seguidamente comimos unos fingers o lágrimas de pollo rebozados.

La textura del pollo estaba jugosísima y, perfectamente combinada, esa ternura, con el crujiente justo de la cobertura.

Rebozado realizado con una harina especial y traida desde Italia. Un sabroso picoteo, que igual que los huevos, dignificado al tope.

ARROZ VENERE CON GAMBONES

Por último, acabamos con un arroz venere con gambones.

Un tipo de arroz que yo había probado en casa y que ahí comprendí lo difícil y laborioso de su preparación, pues a pesar de estar horas cocinándolo no conseguí que me quedara tierno.

Es un arroz de grano oscuro, que lo hace muy elegante visualmente, y terminado con unos gambones a la plancha riquísimos.

En el Kint el punto de este arroz estaba perfecto y embebido de un caldo maravilloso que adaptaron para mí, hecho con cabezas de carabineros. Era mar en plato ¡Exquisito!

EXPERIENCIA KINT BISTRÓ.

El resumen mejor que puedo hacer del Kint es que repetiré y repetiré, porque aunque espero oir algún día las palabras que escuchó Gigi en su momento y sentirme curada, sé que aquí encontraré siempre un lugar donde se cocina con cariño y calidad, culinaria y humana, y donde te sirven ese metafórico oro que juntará tus pedazos para pasar a ser alguien más valioso.

Aroa E.P.S.

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